Oscar Dorado fue mi jefe en la sección deportiva de Telesistema Boliviano, el Canal 2 de entonces. Lo eran él y Fernando Bustillo. Ambos me abrieron las puertas del programa cuando me había quedado sin trabajo en mi primera época en Presencia, allá por los años 80.
Después de compartir ese espacio durante unos meses, Oscar me invitó a acompañarlo a realizar la cobertura de la Copa América Brasil 1989, aquella que jugaron Maradona y compañía. Me negué, más bien le pedí como favor que me “enganchara” en Hoy Deportivo, donde también trabajaba, para que pudiera reemplazarlo mientras durara su ausencia del país. Aceptó.
Cuando Oscar volvió de la Copa terminamos siendo compañeros en el prestigioso suplemento deportivo de Hoy que dirigía Miguel Velarde Tapia, nuestro maestro. Esas semanas me sirvieron de prueba para entrar a tremendo medio escrito de comunicación.
Durante años vi y valoré el trabajo de Oscar, mano derecha de Miguel y de Lorenzo Carri. Aprendí de todos ellos. De Dorado siempre admiré su magnífica redacción y la forma de encarar sus coberturas, la inigualable manera de traer las famosas primicias y de mostrar con una óptica diferente cada tema que trataba. Tenía un poco de El Gráfico y mucho de su propia y admirable cosecha.
Compartimos redacción en la 6 de Agosto y también en la Mariscal Santa Cruz, cuando todo ese magnífico equipo se mudó a Presencia y creó Presencia del Deporte.
Una noche, cuando empezaba la madrugada del día siguiente, a mí me tocó hacer una cobertura en el Gran Centro del Club Bolívar en Obrajes, donde Mario Mercado Vaca Guzmán anunció, en su calidad de presidente de la Comisión de Selecciones, la contratación de “un tal” Xavier Azkargorta como nuevo DT de la Verde. Mi primera reacción fue conseguir el número del vasco en España, me lo pasaron y me fui a buscar un teléfono para llamar a la redacción, donde Oscar estaba esperando la noticia para cerrar el suplemento. Dorado fue, ese rato, el primer periodista boliviano en contactar a Azkargorta y entrevistarlo. Al día siguiente “matamos” con esa tarea.
Éramos equipo, trabajábamos muy unidos todos. Vivimos nuestras mejores épocas como periodistas deportivos disfrutando lo que hacíamos.
Tocó separarnos, pero hasta por ahí nomás. Me tocó seguir la vida periodística en Acción de La Prensa, en Marcas de La Razón y ahora en PREMIUM, y en cada una de esas casas Oscar Dorado me acompañó siempre como colaborador escribiendo grandes columnas.
Hace unas ocho semanas, querido Oscar, hablamos por última vez. Quería verte ya recuperado para que engalanaras una vez más mi página con tu valioso aporte en este Mundial. Después de tantos mundiales juntos, ya no estás.
Tu último trabajo lo titulaste: “¿Por qué?” Era con motivo de la eliminación de Bolivia del Mundial al perder la repesca con Irak. Hoy, me pregunto POR QUÉ ya no estás. Descansa, amigo.














































