Real Oruro decidió jugar este martes el partido frente a Real Potosí a puertas cerradas, a fin de evitar sufrir más sanciones por los insultos racistas de sus aficionados.
El “duelo real” abre la jornada 20 de la Liga en el estadio Jesús Bermúdez de Oruro.
Mediante un comunicado, Real Oruro informó que la medida obedece a las multas, cada una de unos 15 salarios mínimos nacionales, que el club tiene que pagar por actos de racismo y discriminación protagonizados por hinchas en partidos ante Always Ready y Nacional Potosí.
Lo peor de todo es que el afectado fue un jugador del propio club, el ecuatoriano Joao Quiñónez.
La medida de jugar sin público ante Real Potosí tiene que ver con “un llamado urgente a la reflexión” de los aficionados y a lograr su colaboración para que “mantengan un comportamiento adecuado”.
Las agresiones verbales que derivan en sanciones emitidas por el Tribunal de Disciplina de la Federación Boliviana de Fútbol generan multas que superan las recaudaciones logradas en un partido.
Real Oruro tiene pocos seguidores. La medida de este martes afectó sobre todo a hinchas de Real Potosí.














































