La Policía Federal Argentina (PFA) detuvo el viernes en Buenos Aires a Pablo “Bebote” Álvarez (53), un “barra brava” de Independiente de Avellaneda, acusado de contrabando de estupefacientes y miembro de una organización narcocriminal que se encarga de repartir en Argentina droga llegada desde España y Bolivia.
No es el único hincha del fútbol argentino implicado en el delito. Hay varios detenidos en el marco de una investigación que sigue por el contrabando de éxtasis líquido procedente de España y cocaína desde Bolivia.
El barra de Independiente fue imputado y detenido en un pabellón de máxima seguridad del penal federal de Marcos Paz.
«Bebote» Álvarez en el pasado fue jefe de la barra de Independiente, uno de los clubes más grandes y famosos del fútbol argentino.
El nombre de Álvarez y de Raúl Manzone, alias «Bruja», y también referente de la hinchada del mismo club, aparecieron cuando se analizaron celulares que fueron secuestrados en el marco de una causa que tiene hasta el momento 11 detenidos y más personas investigadas. Muchos de los involucrados son parte de la barra de Independiente, según publicó el portal del diario argentino Clarín.
A «Bebote» se lo asoció al interés de participar en el contrabando de cocaína desde Bolivia y de ser el nombre que gente de la barra señalaba para amedrentar y amenazar a compradores que no pagaban.
«Sabía todo y participó en la compra de drogas», le dijo una fuente de la investigación al diario argentino.
El lugar donde operaban sus lugartenientes era «Los Diablos Rojos Museo», un local ubicado a pocos metros del estadio Libertadores de América, del Club Independiente, donde antes funcionaba un negocio de venta de comidas y una iglesia evangélica y donde después, de acuerdo con la investigación, fue un sitio en el que golpeaban a las víctimas y hasta donde tuvieron secuestrado a un hombre durante dos días.
“Bebote” cayó por estar señalado como jefe de una organización que tenía base en Argentina, pero que funcionaba en España, Bolivia y Uruguay, entre otros países.
La causa comenzó en febrero de este año, cuando un policía advirtió en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza a un joven que había llegado en un vuelo directo desde Barcelona con dos valijas llenas de frascos con especies y tres botellones de tres litros de aceite de oliva.
Cuando abrieron las valijas notaron más de nueve litros de aceite de oliva. Al analizarlo se descubrió que contenía MDMA líquido, sustancia con la que se hacen las pastillas de éxtasis.
Otro sospechoso se dedicaba a comprar pasajes. Nunca había sido descubierto.
Según Clarín, los cabecillas utilizaban como “mulas” a jóvenes, hombres y mujeres, que vivían en situación de calle o en un estado de vulnerabilidad. También con adicciones. Estas personas eran seleccionadas para viajar una semana a Barcelona.
“Quien financiaba los pasajes lo hacía a través de criptomonedas transferidas desde Bolivia y Brasil. El que compraba los pasajes residía en Argentina y tenía varios viajes a Bolivia y Chile. Muchos de ellos eran de un día para el otro. Esto también llamó la atención”.
En los viajes participaban otros hombres que fueron individualizados como parte de la hinchada de Independiente.
En total se realizaron más de 30 procedimientos en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires y las provincias de Buenos Aires y Salta.
Además de drogas y armas hubo el secuestro de documentación detallada de cuando fueron los vuelos y los gastos que esto implicaba. También se descubrió un laboratorio donde fabricaban las pastillas con la droga que era importada.
El referente de la hinchada de Independiente tenía un nexo con el joven que compraba los pasajes.
Ese joven, a su vez, fue quien contactó a parte de la hinchada con productores de cocaína de Bolivia. Hubo varios envíos hasta Argentina, aunque en uno de los viajes la droga no fue de buena calidad.
En una oportunidad, uno de los bolivianos a cargo de la producción estuvo dos días encerrado en el local cercano al estadio de Independiente, sometido a golpes y amenazas.
Otro brazo de la organización era un hincha caracterizado de Nueva Chicago, que también se dedicaba a la venta de la droga.
«Bebote» no quería estar ajeno de participar en este negocio de traer droga desde Bolivia y tenía una relación directa con la persona encargada del nexo con los productores.
Las investigaciones van a continuar para establecer otros nexos en la cadena de la organización.














































