Bolivia tuvo el doble de posesión de balón con respecto a Irak, atacó y remató más, siempre en esa proporción, pero los goles los hizo su rival asiático, que con la victoria por 2 a 1 se quedó con el último cupo de clasificación al Mundial 2026.
Dos desatenciones defensivas, una al comenzar cada tiempo, le costaron caro a la Verde, vulnerada por los tantos de Ali Al Hamad a los 9 minutos y Aymen Hussein a los 53’.
El único gol de Bolivia lo hizo Moisés Paniagua al minuto 38, que supuso el empate parcial (1-1).
Los números
Bolivia fue dominador del juego. La estadística del partido lo ratifica: tuvo el 68% de posesión del balón contra solo el 32% de Irak.
El total de remates (16 contra 7) y los remates al arco (7-3), además de los servicios de esquina (16-2) ratifican esa tendencia de superioridad que tuvo el juego de la Verde.
Hay otro dato que pinta de cuerpo entero lo ocurrido en los 90 minutos del juego llevado a cabo en el Estadio Monterrey de México: hubo 109 ataques de Bolivia contra 64 de Irak.
Los iraquíes lograron su primer gol en el único lanzamiento de esquina que tuvieron en la etapa inicial; mientras que convirtieron el segundo en su primer ataque a profundidad de ese periodo.
Con su triunfo, Irak se convirtió en la cuadragésima octava y última selección clasificada al Mundial 2026; con la derrota, Bolivia quedó eliminada por octava Copa del Mundo consecutiva.

















































