Dos penales, uno inventado por el árbitro, le dieron la victoria a Guabirá sobre The Strongest en Montero por 3 a 1, este sábado en un partido por la jornada 15 de la Liga.
Cuando el resultado estaba empatado a uno (1-1) llegó la polémica decisión del pito Christian Condori. Una pelota bien quitada por el golero Rodrigo Banegas, al tirarse a los pies de Luciano Ursino, para el árbitro fue falta.
Al margen del grueso error del juez, fue un castigo para un Tigre que en el comienzo de la segunda mitad falló goles cantados, consecutivamente por lo menos tres, que de haberlos concretado hubiera logrado una victoria tranquila.
Con su segunda derrota seguida, sumada a la de unos días antes ante Independiente en La Paz, The Strongest continúa cayendo en la tabla. Sus 27 puntos son superados ahora por Bolívar (30) y por el líder Always Ready (33), que todavía tiene que jugar por esta fecha.
El gol de un exatigrado
El primer tiempo comenzó con un gol de The Strongest, pero anulado por posición adelantada. Fue el primer tanto de dos que no le convalidaron a Darwin Lom. El otro iba a ser en la segunda etapa por el mismo motivo.
Pero ese comienzo atigrado se fue desinflando en la medida que Guabirá se paró mejor y copó los espacios en la mitad de la cancha, y comenzó a ir hacia adelante.
Tanto Luciano Ursino como Carlos Añez dispusieron de las primeras ocasiones, la segunda fue para una buena respuesta del arquero atigrado Rodrigo Banegas.
Hasta que llegó el 1 a 0. Fue un gol de Ursino a su exequipo, lo hizo de cabeza a centro desde la derecha de Pablo Melgar (23’).
En esa primera mitad el Tigre tuvo dos jugadas como para empatar: una definición de Adrián Estacio dio en un zaguero; y otro rebote salvó a Guabirá a tiro de Jaime Arrascaita.
Pero el azucarero también pudo hacer el segundo: lo tuvo Víctor Ábrego, aunque le atajó Banegas; y, en el final, varios rebotes, uno de ellos en el arquero, no acabaron de milagro con la pelota dentro del arco atigrado.

El empate y los goles fallados
Lo que ocurrió en la segunda parte fue increíble. Primero The Strongest consiguió el empate. Después hubo una sucesión de opciones perdidas, una más clara que la otra.
El recién ingresado Roy Ribertt definió bien por debajo del cuerpo del arquero de Guabirá tras una asistencia de Carlos Ventura. Él y Darwin Lom habían vaciado la defensa azucarera. El 1 a 1 llegó temprano (47’).
Minutos después, Lom hizo otro gol de nuevo en posición adelantada. Y a renglón seguido el Tigre perdió goles cantados.
Estacio echó el balón al cielo cuando era fácil meterlo al arco sin marca, asistido por Lom (53’).
Una pelota recuperada por Ventura debió terminar en las redes, sin embargo, otra vez Estacio la tiró afuera (55’).
Y después el turno de los fallos fue de Ventura, quien le regaló la pelota al golero local Manuel Ferrel en vez de liquidarlo.
Si The Strongest convertía esas jugadas hubiera terminado ganando y quizás goleando.
En un partido plenamente abierto, en los siguientes minutos hubo ataques alternados, entonces el gol del triunfo estaba para cualquiera.
Banegas le tapó a Gustavo Peredo, quien luego disparó y el balón pegó en el travesaño. Lom falló de nuevo en un mano a mano con Ferrel. El arquero de The Strongest volvió a lucirse. Y el de Guabirá también salvó ante Ribertt.
El penal de la vergüenza
Guabirá se vio beneficiado por un penal inventado por el árbitro Christian Condori.
Corría el minuto 79’. Banegas, quien era una de las figuras del juego, se tiró a los pies de Ursino y le quitó correctamente el balón, pero como el jugador de Guabirá fue al piso, para Condori fue falta penal.
El VAR no corrigió el tremendo error del juez central. Lo que hizo fue revisar una probable posición adelantada en la jugada. Como no la hubo, la decisión no fue cambiada.
Pedro Cabral, recién ingresado, se hizo cargo y anotó el 2 a 1 a los 84’, a pesar de que Banegas logró tocar la pelota.
Dos minutos después, Adrián Jusino cometió una falta evidente contra Cabral y Condori no dudó en marcar de nuevo el punto penal.
El 3 a 1 fue de Ábrego engañando al golero stronguista. A los 88 minutos, el Tigre quedó liquidado.














































