El partido entre Independiente de Argentina y Universidad de Chile, el miércoles en Avellaneda, tuvo que ser suspendido en el inicio del segundo tiempo, debido a violentos enfrentamientos entre hinchas de ambos equipos que disputaban la vuelta de octavos de final de la Copa Sudamericana.
El momento más dramático se dio cuando unos 30 aficionados de U de Chile fueron rodeados por decenas de fanáticos de Independiente. Varios de los visitantes fueron obligados a quitarse la ropa mientras eran apaleados. Algunos corrían ensangrentados intentando salvar su vida. Al menos un par cayó al vacío desde la tribuna más alta por el acoso de los contrarios.
El presidente chileno Gabriel Boric, denunció este jueves que hubo un “inaceptable linchamiento” de sus connacionales.
El encuentro de vuelta de los octavos de final entre Independiente y Universidad de Chile fue suspendido por el árbitro uruguayo Gustavo Tejera poco después de iniciado el segundo tiempo, en el minuto 48, cuando los equipos empataban 1-1.
La Conmebol difundió un comunicado en el que informó de que “en función a la falta de garantías de seguridad por parte del club local y de las autoridades locales de seguridad”, el encuentro “queda cancelado”.
Los disturbios
Los incidentes comenzaron sobre el final de la primera etapa, cuando fanáticos del equipo visitante situados en la tribuna Bochini Alta comenzaron a lanzar butacas y trozos de concreto extraídos de la estructura hacia la parte baja, donde estaban hinchas del ‘Rojo’.
“Entre los elementos que fueron utilizados para los ataques también se vieron baldones, palos, mampostería y hasta inodoros completos”, informó la agencia de noticias EFE.
Antes de lo peor, la policía decidió que los simpatizantes visitantes abandonen su tribuna, sin embargo, con todavía cerca de 30 en la misma, ingresaron los hinchas locales y se generó una brutal gresca que culminó con algunos aficionados chilenos saltando desde decenas de metros de altura para huir.
Fuentes de Independiente informaron a EFE que al menos 10 personas resultaron heridas y 90 fueron detenidas, mientras que unos 300 aficionados de Universidad de Chile fueron demorados por la Policía.
En paralelo, fuentes oficiales agregaron que tres de los heridos se encuentran en grave estado, mientras que fuentes médicas precisaron que uno de ellos, un aficionado de la Universidad de Chile, fue trasladado en estado crítico a un centro médico de la zona.
Según informó Conmebol, el caso fue derivado a los Órganos Judiciales de la institución para resolver qué decisión tomar tras la cancelación del partido, mientras que también se enviará toda la información de lo ocurrido a la Comisión Disciplinaria.
La reacción de Chile
El presidente chileno, Gabriel Boric, instruyó este jueves a su ministro del Interior, Álvaro Elizalde, que viaje a Buenos Aires para que, junto con el embajador chileno en Argentina, “acompañe personalmente a los heridos y revise la situación de los detenidos” tras el partido entre la Universidad de Chile y el Independiente argentino.
El mandatario, en un mensaje en sus redes, explicó que tomó esta decisión “dada la gravedad de lo sucedido ayer en Argentina con el inaceptable linchamiento de chilenos en el estadio de Independiente”.
El club Universidad de Chile informó sobre un total de 19 heridos, uno de ellos con riesgo vital, y 97 chilenos detenidos en Buenos Aires como balance hasta el momento de la violencia desatada en el partido.
“La violencia no tiene ninguna justificación, de ningún lado, y vamos a proteger los derechos de nuestros ciudadanos sin perjuicio de las responsabilidades que pueda establecer la justicia”, añadió Boric en su mensaje.
La Cancillería chilena también informó que ha puesto a disposición los contactos de emergencia consular “para brindar orientación y asistencia a familiares directos de connacionales que asistieron al encuentro”.



















































