Era todavía abril. Después de más de dos años, Flavio Robatto dejaba de ser director técnico de Bolívar. Parecía que iba a seguir, pero no, el proceso quedó interrumpido.
“Nosotros lo decidimos minutos después de esa conferencia (tras una derrota ante Independiente). Mi cuerpo técnico no estaba al tanto de la decisión y tampoco estaba de acuerdo…”.
Robatto concedió el martes por la tarde una entrevista al programa “El Equipo Deportivo”. Fue su primera aparición en un medio de comunicación de Bolivia después de su salida de la Academia. Y, según dijo, la última…
“La decisión fue mía, tuvo que ver con una discrepancia con cierta situación en el club y también con que mi familia ya no se sentía cómoda, ese fue el detonante más importante”.
Con un detalle adicional: “Vino mi hijo al camerino como siempre y ya no lo noté feliz. Me dijo: ‘vamos papá, qué hacemos aquí’. Los que tienen hijos saben que eso tiene un poder mucho más importante que cualquier otra cosa. Fue lo que me hizo tomar la decisión pese a que desde el punto personal estaba entero para seguir”.
“Fue una decisión tomada más que todo por una situación familiar”.
Desde Colombia, la interna de Bolívar
Robatto asumió hace unos días como DT de Águilas Doradas, de la primera división de Colombia.
“Volver al fútbol colombiano para mí es muy importante, estoy muy feliz estas semanas en un proyecto muy lindo. Es un club nuevo que tiene ciertos parecidos con Independiente del Valle (de Ecuador), es importante para uno estar en este desafío”.
Las preguntas de los periodistas le hacen regresar a su reciente pasado en Bolivia y en Bolívar.
La gente celeste le gritaba “Fuera Robatto”. No fue, por tanto, la mejor de las despedidas. Pero él tiene su verdad.
“Lo que decía el hincha en algunos partidos no lo tomaba como justo o injusto, mucho de eso era producto de ciertas cositas que pasaban externamente en el fútbol boliviano”.
Deja picando la pelota. Luego aclara sobre cómo terminó su relación al interior de la Academia.
“Dentro del grupo, también con la dirigencia y el Grupo City, siempre estuvimos muy bien, nunca tuvimos ninguna ni siquiera inquietud como para sentirnos mal”.
Con Marcelo Claure y compañía la relación sigue siendo la mejor.
Incómodo para algunos…
“No me callaba cosas”, dice, en una de las frases cortas que lanza Robatto. Lo que ocurría en su contra, desde su punto de vista, no tenía que ver con lo futbolístico, sino con intereses de alguna gente cercana al mismo club.
“Después de haber estado en el club dos años y medio, con los números que sacamos, fuimos campeones, las copas que ganamos, sabíamos que muy poco tenía que ver con el fútbol lo que pasaba externamente con la gente”.
Entonces… “Era cuestión más personal que futbolística” en su contra.
Ejemplo: “Sin ir más lejos uno ve el presente del equipo (…) y ve hoy que hace siete partidos que no gana. Nosotros, en casi tres años, no pasamos ni siquiera de cuatro (sin victorias). Sin embargo, hoy nadie dice nada. Era mucho menos futbolístico de lo que se pensaba” lo que ocurría cuando él estaba.
A Robatto nadie le saca de la cabeza que “ciertos intereses” funcionaron en su contra para verlo fuera del club.
“No fuimos muy cómodos para mucha gente en el fútbol boliviano y eso nos pasó factura”, subraya.
También dice que en Bolívar se “manejan muchos ánimos, muchos intereses de mucha gente” de afuera de la institución. “Hay gente cercana entre comillas, partidarios, hinchas muy entrecomillas que tienen muchos intereses. Fuimos muy reacios a ellos y les dijimos la verdad siempre. Por eso, cada vez que el equipo empataba o perdía la repercusión era de otra manera”.
También habla del periodismo. “Nosotros vamos a ser sinceros siempre, directos, y no tan amigos de la prensa, lo digo con un poco de sarcasmo; entonces, eso ayudó a que no fuéramos políticamente correctos para mucha gente”.
Definitivamente, “el análisis siempre fue directo hacia Robatto y no a lo que jugaba Bolívar”.
“Sus” jugadores
Había gente que de Robatto decía que tenía preferencia por algunos jugadores, sobre todo extranjeros.
“Caerle a un entrenador porque trajo a algún jugador, eso no existe más” en el fútbol de hoy.
En Bolívar, el tema de contrataciones se maneja de otra manera: “el club tiene un buen departamento” para ocuparse del tema.
“Ciertas páginas dejaban entrever o intentaban hacer ver cuestiones” o “promocionaban jugadores”.
“Nosotros éramos una piedra en el zapato. La elección no era mía, obviamente teníamos una opinión. Sí tuve injerencia para la llegada de Batallini, Catanio y Cauteruccio.
Por rumores dicen que yo traje a uno u otro” más.
Su explicación es que “Bolívar tiene un director deportivo al cual le pueden preguntar cómo se maneja esto. Hay novelas que la gente se puede inventar para hacer polémica, un ejercicio que consigue muchos likes, pero que no tiene argumentos”.
El proceso de elección de jugadores “lo forman varias personas. El técnico no tiene a sus hijos jugando, las decisiones en este fútbol son parte de una evaluación del departamento técnico. Nosotros, como entrenadores, cumplimos una función, pero el fútbol camina hacia secretarías técnicas y conformar un plantel no tiene que ver con lo que decida un entrenador, sino con lo que decida un departamento en el que están varias partes”.
También recuerda que pidió la llegada de Robson Matheus. “No es por decir que uno elige o no, porque tiene que haber varias cabezas que aprueben esa llegada. Por tanto, también la decisión la tomó el grupo después de convencerse dentro de una evaluación que era un jugador que se necesitaba”.
“Fui demasiado feliz”
Bolívar está en su corazón. No importa cómo haya acabado su relación.
“Fui muy feliz, demasiado feliz en el club. Hoy tengo nuevos amigos, amigos que antes no tenía. También tengo gente amiga fuera del fútbol con el emprendimiento gastronómico en La Paz, lo que antes no tenía”, en alusión a un restaurante que abrió en la zona sur.
De manera que “para mí todo es ganancia. La etapa de Bolívar fue una de las más felices que he tenido. Estamos muy conformes y felices, y no solo con los números del equipo”.
Más allá de los resultados “estamos felices por la identidad que el equipo tuvo, de jugar con un estilo en cualquier cancha y eso, con el correr del tiempo, se va a mirar de otra manera”.
Hasta que llegó el momento de marcharse: “Fuimos el único cuerpo técnico que se fue, decidimos irnos con un contrato vigente, queríamos descomprimir el ambiente que había y darle otro aire” al club.
También subrayó que el proyecto de Bolívar, ahora sin él, “es bueno, serio, y ojalá logre lo que se busca. Nosotros dejamos una forma de competir afuera y ojalá que eso se pueda reeditar”.
Todos los días se arrepiente…
“Todos los días que me voy a dormir me arrepiento de alguna cosa, tendría una lista muy larga” de arrepentimientos, matiza.
Sobre su paso por Bolívar, “futbolísticamente hicimos el trabajo dejando todo de nuestra parte, dando al máximo de acuerdo a nuestras capacidades”.
“Me arrepiento de no haber leído situaciones que ocurrían y ocurren en el país que, por ahí, me hubiera evitado un par de problemas, nada más”.
Sigue el fútbol boliviano. A través de aplicaciones ve los partidos de Bolívar y otros de la Liga. Tiene una opinión de cómo está el país en ese sentido.
La situación del fútbol boliviano tiene que ver con “tanta falta de competencia, falta de continuidad, de proyectos antagónicos y de complicaciones con los arbitrajes. Son cosas que hacen que el nivel no se pueda elevar”.
“Son muchos factores, no son pocos para que la liga boliviana no esté en los primeros planos”.
Para mejorar “qué tan importante es el rol del periodismo serio, de cero complicidad, decir la verdad, porque nadie será menos periodista por decir que hay que mejorar las canchas, no parar los partidos por cualquier cosa, mejorar los arbitrajes. El periodismo, al ser formador de opinión, influye tanto y sería importante que pueda alinearse para mejorar”.
Y también tiene que ver “mucho” con los clubes, que éstos “se pongan de acuerdo en campos de juego, arbitraje, sueldos, continuidad de torneos…”.
Nacional y Bolívar
En el fútbol boliviano, Flavio Robatto dirigió a Nacional Potosí y Bolívar. “Estuve en dos clubes súper organizados”, por tanto, dadas esas experiencias no hace comparaciones con lo que está viviendo ahora en el Águilas Doradas: “Hoy estoy en otro club serio”.
“Nacional nunca tiene un problema, lo mismo que Bolívar”, en alusión a que siempre están al día con sus jugadores en temas salariales y jamás tienen problemas para dar las condiciones adecuadas de trabajo a sus cuerpos técnicos y jugadores.
Dos meses y medio después Robatto vive otra experiencia en su carrera. Pasó Bolívar entre muchas luces y algunas sombras. “Fui feliz, demasiado feliz”.















































